
QUIÉNES SOMOS
NUESTRA HISTORIA
TODO COMENZÓ EN UNA KOMBI
Rosa y Menta nació en 2018, mucho antes de las sucursales, los equipos y todo lo que existe hoy. Todo empezó con una idea bastante simple: hacer algo propio. María José Ferrer Schnettler había estudiado para piloto comercial, aunque nunca ejerció, y en esa época trabajaba como tripulante de cabina. En uno de sus viajes vio algo parecido a un salón de belleza móvil y la idea quedó dando vueltas. Además, siempre le habían gustado los autos antiguos, un gusto que heredó de su abuelo. Así que empezó a buscar. Hasta que encontró una Kombi Volkswagen.
Rosa y Menta nació en 2018, mucho antes de las sucursales, los equipos y todo lo que existe hoy. Todo empezó con una idea bastante simple: hacer algo propio. María José Ferrer Schnettler había estudiado para piloto comercial, aunque nunca ejerció, y en esa época trabajaba como tripulante de cabina. En uno de sus viajes vio algo parecido a un salón de belleza móvil y la idea quedó dando vueltas. Además, siempre le habían gustado los autos antiguos, un gusto que heredó de su abuelo. Así que empezó a buscar. Hasta que encontró una Kombi Volkswagen.

LA RESTAURACIÓN
La restauración tomó cerca de un año. Y casi todo lo fue pensando ella. Había estudiado también un tiempo Diseño Industrial, así que diseñó los muebles, pensó la distribución, eligió los detalles y fue armando ese pequeño salón mientras seguía trabajando entre vuelo y vuelo.
La restauración tomó cerca de un año. Y casi todo lo fue pensando ella. Había estudiado también un tiempo Diseño Industrial, así que diseñó los muebles, pensó la distribución, eligió los detalles y fue armando ese pequeño salón mientras seguía trabajando entre vuelo y vuelo.
ROSA POR FUERA. MENTA POR DENTRO.
ROSA POR FUERA. MENTA POR DENTRO.
De ahí nació el nombre.
ENCONTRAR UN CAMINO
En ese momento María José tampoco tenía completamente claro cuál era su camino. Había estudiado cosas distintas, había probado distintas áreas y sentía que todavía estaba buscando dónde encajaban mejor todas las cosas que le interesaban. El mundo de la estética, eso sí, siempre había estado cerca. A ella y a su mamá les gustaba aprender y hacer cosas juntas en casa. Tomaban cursos por gusto, probaban técnicas y, mucho antes de que existiera Rosa y Menta como negocio, María José ya había hecho varios cursos de uñas simplemente como hobby. Su mamá le hacía las uñas a ella y ella se las hacía a su mamá. Por eso, cuando apareció la idea de convertir la Kombi en un salón, no partió completamente desde cero. Ya conocía y disfrutaba ese mundo, aunque nunca había pensado en transformarlo en su trabajo.
En ese momento María José tampoco tenía completamente claro cuál era su camino. Había estudiado cosas distintas, había probado distintas áreas y sentía que todavía estaba buscando dónde encajaban mejor todas las cosas que le interesaban. El mundo de la estética, eso sí, siempre había estado cerca. A ella y a su mamá les gustaba aprender y hacer cosas juntas en casa. Tomaban cursos por gusto, probaban técnicas y, mucho antes de que existiera Rosa y Menta como negocio, María José ya había hecho varios cursos de uñas simplemente como hobby. Su mamá le hacía las uñas a ella y ella se las hacía a su mamá. Por eso, cuando apareció la idea de convertir la Kombi en un salón, no partió completamente desde cero. Ya conocía y disfrutaba ese mundo, aunque nunca había pensado en transformarlo en su trabajo.

Empezó a atender clientas dentro de la Kombi, principalmente en eventos, y poco a poco descubrió una mezcla que sí tenía mucho sentido para ella:
Empezó a atender clientas dentro de la Kombi, principalmente en eventos, y poco a poco descubrió una mezcla que sí tenía mucho sentido para ella:
CREATIVIDAD, ARTE, NEGOCIO Y PERSONAS.
CREATIVIDAD, ARTE, NEGOCIO Y PERSONAS.
Después llegó el primer módulo. Luego nuevas sucursales. Y con el crecimiento llegaron también muchos aprendizajes.
Después llegó el primer módulo. Luego nuevas sucursales. Y con el crecimiento llegaron también muchos aprendizajes.
CRECER TAMBIÉN HA SIDO APRENDER
Rosa y Menta ha cambiado mucho desde esa primera Kombi. Algunas cosas resultaron como imaginábamos y otras nos obligaron a cambiar de idea, ordenar y empezar de nuevo. Hemos aprendido trabajando, escuchando a nuestras clientas y también a quienes han sido parte del equipo. Y probablemente eso nunca se termine. Hoy seguimos revisando, ajustando y buscando maneras de hacer mejor las cosas, pero tratando de no perder aquello que siempre estuvo al centro: las personas.
Rosa y Menta ha cambiado mucho desde esa primera Kombi. Algunas cosas resultaron como imaginábamos y otras nos obligaron a cambiar de idea, ordenar y empezar de nuevo. Hemos aprendido trabajando, escuchando a nuestras clientas y también a quienes han sido parte del equipo. Y probablemente eso nunca se termine. Hoy seguimos revisando, ajustando y buscando maneras de hacer mejor las cosas, pero tratando de no perder aquello que siempre estuvo al centro: las personas.
HOY
LA FORMA CAMBIÓ. LA INTENCIÓN NO.
LA FORMA CAMBIÓ. LA INTENCIÓN NO.
La Kombi quedó atrás, llegaron las sucursales y Rosa y Menta fue creciendo mucho más de lo que imaginábamos al principio. Pero seguimos queriendo algo bastante simple: que quien llegue se sienta cómoda, bien atendida y considerada. Y que quienes forman parte del equipo sepan que también son importantes en lo que estamos construyendo. Eso es algo que queremos seguir cuidando, sin importar cuánto cambie Rosa y Menta.
La Kombi quedó atrás, llegaron las sucursales y Rosa y Menta fue creciendo mucho más de lo que imaginábamos al principio. Pero seguimos queriendo algo bastante simple: que quien llegue se sienta cómoda, bien atendida y considerada. Y que quienes forman parte del equipo sepan que también son importantes en lo que estamos construyendo. Eso es algo que queremos seguir cuidando, sin importar cuánto cambie Rosa y Menta.
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